Por qué existe Clever

No sabía si iba bien preparado. Ese era el problema.

En primero de carrera se me iban las horas y no me daba ni cuenta. Estudiaba, sí — pero no tenía ninguna referencia real de cuánto le estaba dedicando a cada asignatura, ni de si eso era suficiente de cara al examen. Solo lo sabía de verdad cuando ya era tarde: cuando suspendía.

El problema nunca fue no estudiar. Era no saber en qué se me iba el tiempo, ni tener con qué compararlo. Sin esa referencia, es facilísimo dedicarle de más a una asignatura y dejar otra de lado sin enterarte — hasta que las notas te lo dicen, y ya no puedes hacer nada.

Clever nace de esa frustración muy concreta: llevar un registro diario, por asignatura, y convertirlo en algo comparable — horas por crédito, un índice de desgaste, una racha. Así que cuando te falten dos meses para un examen, no tengas que adivinar si vas bien: lo puedes ver, con datos tuyos, de una asignatura parecida que ya aprobaste.

El tiempo es el recurso más escaso que tenemos de cara a un examen. Esto es, sobre todo, una herramienta para organizarlo con conocimiento de causa — no a ciegas.